De todos es bien conocido que en verano aumenta el apetito sexual. Bien sea por el sol que nos hace subir la temperatura, porque en estos meses todos nos relajamos más por eso de las vacaciones o porque nuestras ciudades se llenan de turistas bien fornidos y predispuesto, el caso es que surgen más posibilidades de practicar un sexo diferente, más original que el resto del año. Estas son mis 5 experiencias y que os propongo que probéis. Como no, espero vuestros comentarios a la vuelta del verano.
- En la playa, dentro del agua. Iros los dos donde el agua os llegue hasta un poco más abajo de donde empieza el cuello, arremangaos los bañadores, abraos y dejad que la ganas, el solecito picante y el arrullo de las olas hagan el resto. No sé ni cuantas veces lo habré probado dentro del agua, pero siempre es una maravilla. Si eres de las que siempre lo ha hecho en casa, con esta propuesta soprenderás a tu chicos sin riesgo de escandalizarle.
- En la playa, bajo las estrellas. Buscaos una cala apartada una noche con bastante luna. Dejad revolcaos por la arena desnudos, no sólo sentireis a vuestro amante, si no también la arena que se os pega al cuerpo, las piedrecitas que meten por todos lados y el relajante sonido de las olas mientras las estrellas son vuestro único testigo. Consejo para ellas: llevaos un buen cepillo de pelo para después.
- El probador de unos grandes almacenes. Y es que ya se sabe, verano, calor de mediodía y uno no que no tiene dónde meterse. En cualquier centro comercial o grandes almacenes con el aire acondicionado bien fresquito. El único consejo que os puedo dar en este lugar es que no hagáis mucho ruido y que sea rapidito. Vamos, un quickie, un polvete. No más. Siempre hay alguna dependienta que si se imagina lo que estáis haciendo, en vez de respetarlo y dejaros terminar tranquilamente preferirá llamar a seguridad del centro. Remilgadas que ni disfrutan ni dejan disfrutan existen por todos lados.
- En el balcón de vuestro hotel. Viajar es la mejor forma de escapar de la rutina diaria. En una ciudad donde nadie os conoce, donde son personas anónimas, porqué no probar el morbo del sexo en público. Salir a la terraza de vuestra habitación de hotel, empezad con un masaje bien húmedo, una crema hidrantante, aftersun o un aceite afrodisiaco comestible y después no dudeis en pasar a mayor. Me comentaba hace tiempo una compañera de trabajo - “Lo que me preocupa de hacerlo a la vista de todos en el balcón del hotel, no es que me conozcan, que ya se que es casi imposible, es que alguien nos grabe con una video cámara y lo publiquen en internet“. – ¿De verdad crees que eso es un problema? – le contesté – cualquier miedo es una oportunidad de ser creativo e introducir fantasías en vuestra relación. Ponéos unas máscaras de plumas tipo carnaval veneciano, ponte una peluca rubia si eres morena, usad gafas de sol y gorras, hay mil maneras de pasar desapercibidos y ser irreconocibles aunque os graben.
- En el baño de un avión. Este es uno de los clásicos. Muchas amigas me han preguntado si de verdad lo había hecho alguna vez ahí. Pues sí chicas sí, sólo una vez, además viajaba sóla y fue con un desconocido que empezó a flitear conmigo en la cola de embarque. Fue inolvidable, todo en uno: morbo, riesgo de que nos pillaran, la sensación de estar a kilómetros de altura y el ajetreo del avión. ¿Envidia?
Ya veis, vayáis donde vayáis no perdáis la oportunidad este verano de hacer el amor en un sitio diferente y original. Espero que me sorprendáis a la vuelta de vuestras vacaciones contándome dónde lo habéis hecho. Sed buenas, chicas.
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