Para las que no conoceis el huevo vibrador, se trata de un inofensivo juguete erótico que tiene dos partes: el huevo vibrador que se introduce en la vagina y el mando a distancia, que puedes tenerlo tú o dejárselo a otra persona. Tiene varios modos de vibración y diferentes intensidades, por lo que puedes jugar y cambiar el ritmo cuando quieras, o quieran…
Ya me lo había puesto en casa, así que cuando llegué a la oficina le di el mando a distancia a Marta, secretaria recepción y amiga desde hace tiempo:
- Toma guapa, si me llaman por teléfono, antes de llamarme, me das un toque con el botón. ¡Ah! Si llama el pesado de las ediciones, dale tres veces al botón.
– Lola, pero ¿qué es esto?
– Nada chica, es como los pinganillos esos de la tele, así sé quién me llama antes de que me lo pases y te puedo hacer señas para que le des largas.
– Ah, vale, vale. No te preocupes.
En fin, que la mañana fue pasando y las llamadas, claro, fueron llegando. Me subió tanto la temperatura que incluso llegué a pedirle a alguien que me volviese a llamar en cinco minutos, sólo por volver a notar la vibración que inocentemente activaba Marta. Además cada vez que se pulsa, el ritmo de vibración del huevo vibrador que llevaba en mi interior cambia. A veces suave, un pequeño ronroneo. Otras a pulsos, rrrr, pausa, rrrr, pausa, rrrr, pausa…
Evidentemente, cuando acabé la jornada estaba a cien, y al llegar a casa tuve que darme un pequeño homenaje. ¡Menudo día!
Lo mejor ha sido esta mañana, cuando le he explicado a Marta de qué iba mi invento de ayer. Un poco más y la tengo que recoger del suelo: no se lo podía crear. Por supuesto, ya me ha pedido que le dé las referencias de ese pequeño juguetito y, cuando he salido a tomar el café, ya me ha dicho risueña: «¡Que me llamen!».

De todos es bien conocido que en verano aumenta el apetito sexual. Bien sea por el sol que nos hace subir la temperatura, porque en estos meses todos nos relajamos más por eso de las vacaciones o porque nuestras ciudades se llenan de turistas bien fornidos y predispuesto, el caso es que surgen más posibilidades de practicar un sexo diferente, más original que el resto del año. Estas son mis 5 experiencias y que os propongo que probéis. Como no, espero vuestros comentarios a la vuelta del verano.